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miércoles, 5 de marzo de 2014

Entrevista a Costas Douzinas. Filósofo griego: "“Hay gran complicidad entre nazis y partes del Estado griego”



Grecia ocupa la presidencia de la UE desde el 1 de enero. Si bien es cierto que es una función más bien simbólica, ¿qué significa para Europa en su estado actual: dividida, sometida a una enorme presión, operando a distintas velocidades?
Me temo que no significa mucho. La presidencia de la UE va rotando por orden alfabético y por sorteo a Grecia le ha tocado la presidencia en el punto más bajo de su crisis. Tal coincidencia tendría cierto valor simbólico si significara que los problemas a los que se enfrenta Grecia y toda la Europa periférica fueran a añadirse a la agenda y al debate iniciado sobre el futuro de Europa. Pero eso es poco probable. El gobierno griego actual está completamente de acuerdo con las políticas de la señora Angela Merkel y del señor Barroso, y actúa como cobrador para los prestamistas cortando salarios y pensiones. La austeridad impuesta por la Unión Europea y administrada por el gobierno griego ha creado condiciones sin precedentes en ningún lugar en tiempo de paz. El PIB se ha reducido alrededor de un 27%, el paro y el subempleo han alcanzado el 34%, y el paro juvenil el 60%. Grecia se enfrenta a una crisis humanitaria que ha impulsado el apoyo a los neonazis del partido-banda Chrysi Avgi. El gobierno no tiene ninguna visión nueva de Grecia o de Europa. Es un caso bastante triste de síndrome de Munchausen, declarando que la catástrofe griega es una “historia de éxito”. Lo único positivo que esperan de la presidencia es posponer durante seis meses las elecciones generales, que darían el triunfo a Syriza. El gobierno sostiene que, debido a un acuerdo muy poco conocido, el país que ostente la presidencia no debería celebrar elecciones durante el término. Como he dicho anteriormente, la presidencia en este momento es solo una coincidencia. Por desgracia, el gobierno griego no hará uso de este golpe de suerte, convirtiéndolo en una oportunidad desaprovechada y una pérdida de dinero.
Recientemente hubo en Madrid una conferencia de partidos y movimientos de izquierdas europeos nuevos y “avant-garde”. ¿Ves una posibilidad realista de que, parafraseando a Lapavitsas, “la periferia europea se una políticamente contra el núcleo europeo”? ¿Cómo sería posible, tras todos estos años de austeridad impuesta, luchar contra Bruselas, Berlin, y las instituciones financieras internacionales?
Sí, fue el congreso del Partido de la Izquierda Europea. Su decisión de nombrar a Alexis Tsipras candidato a presidente de la Comisión Europea en las elecciones al parlamento europeo de mayo compensa la oportunidad perdida que acabo de mencionar. Las papeletas de la Izquierda Europea tendrán como cabeza de lista en toda Europa al líder de Syriza. Es un acto simbólico. Engloba dos aspectos. Posiciona la lucha contra la austeridad en el corazón de las políticas europeas -Syriza ha participado de pleno en las múltiples formas de resistencia contra la austeridad de los griegos. La gente lo ha elegido como partido anti-troika y lo ha puesto en una posición de gobierno en espera. Por otro lado, tener a un político griego como candidato pone el foco en la elección de Grecia por las élites europeas como conejillo de indias para liderar el enorme experimento social de la austeridad que se está desarrollando en toda Europa, pero sobre todo en la periferia. Y por supuesto la periferia no son sólo los estados mediterráneos, sino Eslovenia, Croacia, los Balcanes, y los estados de centroeuropa y el báltico. La ortodoxia neoliberal ha convertido la idea original de una Europa de democracia, solidaridad y prosperidad en una Europa dividida entre el centro y la periferia, donde el centro impone políticas económicas neoliberales. El “ajuste estructural” de África y el “consenso de Washington” de Latinoamérica han sido importados al corazón de Europa. La necesidad de unión de la periferia es importante no sólo para los PIGS. Los que más están sufriendo ahora pueden llevar a Europa en una nueva dirección que beneficie a toda la Unión. Este es el punto central de la agenda de Syriza, que tiene repercusión en toda la Europa del Sur. La semana pasada la periodista y escritora italiana Barbara Spinelli sugirió que la izquierda italiana debería unirse a Tsipras y presentarse a las elecciones europeas con un programa de refundación de Europa. Temo que si Europa no vuelve a sus principios fundacionales, se irá apagando o se convertirá en un pequeño club del Norte rico visto por todos los demás como una nueva Santa Alianza contra los intereses de los trabajadores del resto de Europa.
Hace diez años Europa era sinónimo de derechos humanos y de “modelo positivo para el futuro”. Ahora es lo contrario. La UE se está convirtiendo en un lugar de xenofobia y terrorismo financiero. El estado del bienestar se está marchitando. ¿Qué fue mal? ¿Hacia dónde vamos?
La Unión Europea no ha conseguido crear un “demos”, un pueblo europeo, la idea de un pueblo con una procedencia y una cultura europeas. Esto afecta directamente a los débiles instintos democráticos, el “déficit democrático” europeo es más bien una falta total de democracia. Hay un kratos -un poder económico- pero no hay un demos -un pueblo. Por desgracia la Unión se ha convertido en una institución altamente burocrática definida geográficamente en vez de por sus ideas y principios. Hay un espacio geográfico denominado Europa, pero ya no representa la “idea” de Europa soñada por Hegel, Husserl o Derrida. Un componente clave de esa idea era la redistribución de ricos a pobres, una mínima “unión de transferencias” que cerrara la brecha entre Norte y Sur. Los líderes socialdemócratas de los 70 y 80 consiguieron cierto grado de convergencia e integración y promovieron leyes antidiscriminación y unos mínimos derechos sociales y económicos. La gran victoria de Margaret Thatcher sin embargo fue debilitar el proyecto de integración política y convergencia social al expandir constantemente la pertenencia y convertir la Unión en un simple libre mercado. Preparó el terreno para el giro neoliberal según el cual la moneda única no significa más que estabilidad fiscal. Esto es más importante que la cohesión social, y como resultado, la moneda única se ha convertido en un medio de transferir recursos de pobres a ricos. Esa es la locura de la situación actual. Todas las transferencias van del Sur al Norte, sea a través de la importación de coches y bienes alemanes o del pago de préstamos hechos al Sur para que los bancos del Norte puedan recuperar sus préstamos anteriores. Una vez más la izquierda debe ayudar a parar este proceso. Pero ya no puede haber una vuelta al antiguo modelo socialdemócrata. La mayoría de partidos socialdemócratas han adoptado las fórmulas neoliberales, la ortodoxia actual es Thatcher + Blair. Tiene que ser una nueva izquierda de reestructuración y redistribución económica y de profundización y expansión de la democracia. Lo que necesitamos es un nuevo modelo democrático y social.
He pasado muchos meses en Grecia en los últimos 5 años, siguiendo las protestas y la caída del estado y la democracia. Las cosas están cambiando con mucha rapidez, como ocurre en tiempo de guerra. Pero las protestas se van haciendo más silenciosas y pequeñas. La gente está demasiado cansada. Ya no se trata de política. Se está convirtiendo en algo estrictamente social, ¿no?
No estoy de acuerdo. Las grandes campañas de 2011 cambiaron la escena política cuando las multitudes de las plazas adoptaron a Syriza y pusieron en la agenda política la posibilidad del primer gobierno de izquierda radical elegido democráticamente en Europa. Las movilizaciones sociales son periódicas y cambian de intensidad. La gente no puede quedarse permanentemente en la calle. Este es un pueblo que ha perdido cerca del 50% de sus ingresos en 4 años y su primera prioridad diaria es la supervivencia. Sin embargo lo que diferencia a la resistencia griega del activismo sindical o social tradicional es su carácter constantemente político. En las huelgas recientes de médicos del servicio de salud del estado o de trabajadores de la universidad (ambos grupos se han visto diezmados por despidos horizontales), los huelguistas repetían que la única solución es un cambio de gobierno. Nada más puede parar la destrucción general de la cohesión social. Cuando la radiotelevisión estatal cerró en junio silenciando tres canales de televisión y seis estaciones de radio y despidiendo a 2500 trabajadores, la respuesta de periodistas y técnicos fue ocupar la sede central y llevar a cabo una programación de TV y radio independiente que la gente consideró lo mejor que se había retransmitido nunca. Hay muchas campañas de solidaridad locales, iniciativas económicas y sociales alternativas, etc. Pero todo el mundo está de acuerdo en que sin un cambio en la cúpula, las campañas y victorias en los barrios y las plazas no serán suficiente. Fueron las políticas de la UE y el gobierno las que impusieron la austeridad, y deben terminar.
¿Te habrías imaginado hace unos años el auge de los neonazis? ¿Qué lo causó?
Se veía venir, aunque muchos prefirieron mirar hacia otro lado con la esperanza de que no fuera más que una pesadilla. Fue el asesinato en noviembre del rapero Pavlos Fyssas lo que despertó la memoria histórica del pueblo griego. Hizo recordar las dictaduras, la guerra civil, los “anómalos años 50”, el asesinato de Lambrakis, inmortalizado en la película “Z”, de Costa Gavras. ¿Porqué no hubo la misma respuesta cuando la extrema derecha atacaba a migrantes y pequeños comerciantes, o cuando cometía todo tipo de crímenes contra inmigrantes, gitanos, gays y gente de izquierda? En primer lugar porque la cobertura de estos incidentes por parte de los medios de masas fue insuficiente, y en segundo, porque no hubo apoyo por parte de los políticos a la formación de un frente antifascista. Todos somos responsables, incluida la izquierda. Considerar la vida de un griego nativo más valiosa que la de un inmigrante equivale a adoptar una ideología fascista. Como dijo el filósofo Emmanuel Levinas, “cuando matas a un humano matas a toda la humanidad”. Los asesinatos fascistas no son reacciones a actos sino más bien reacciones a lo que eres: negro, judío, homosexual, de izquierdas… El fascismo te condena por existir, por lo que eres, no por lo que haces. Pero el gobierno es responsable al tolerar o incentivar estos actos. Justo antes del asesinato de Fyssas, políticos y comentaristas de derechas, asustados por el auge de Syriza en las encuestas, decían que el partido gobernante Nueva Democracia debería considerar colaborar con Chrysi Avgi, si cambiara y se volviera más moderado y civilizado. Y por supuesto ahora sabemos que existe una gran complicidad entre los nazis y ciertas partes del estado. Todo estado utiliza dos tipos de violencia. La primera es legal, protegida por la ley y da al estado el “monopolio sobre la violencia”. La segunda es formalmente ilegal y utiliza métodos para-estatales que operan ocultos y en secreto. Hay pruebas, en Grecia pero también en Turquía y de hecho en todos los estados contemporáneos, de la propagación del tipo de violencia “formalmente ilegal”. Cuando la legitimidad del estado -encapsulada en la frase “el estado hace bien su trabajo”- desaparece, el estado recurre a estos métodos auxiliares de legitimación, el uso creciente de la violencia tanto abiertamente como en secreto. Opino que este es el punto en el que nos encontramos ahora mismo. Aurora Dorada es síntoma de una podredumbre más amplia en las clases dirigentes y en el sistema estatal que fue construido para garantizar su dominancia permanente.
¿Existe la posibilidad de que crezca el conflicto social y cívico en Grecia?
Sólo si es promovido por esas partes ocultas del estado, temiendo desaparecer bajo un gobierno de izquierdas. El núcleo duro de Aurora Dorada es pequeño, compuesto sobre todo de matones y delincuentes menores, no son una amenaza seria para la paz social. La gente en paro desesperada que ahora apoya a los nazis en las encuestas de opinión acabarán desplazándose donde pertenecen sus intereses, véase la izquierda. Es probable que en Grecia veamos el fenómeno inverso al de Le Pen en Francia: la clase trabajadora que en teoría apoya a la extrema derecha se desplazará en masa hacia la izquierda.
¿Cómo ves el futuro del Mediterráneo? Del Norte y del Sur. ¿Estás de acuerdo con que el Mediterráneo Norte está luchando por lo que teníamos en el pasado, y el Sur (el Norte de África y parte de Oriente Medio) por… el futuro? ¿Ves puntos en común entre las protestas en el sur de Europa y en el mundo árabe?
Sí, y más lejos, Turquía, Brasil y el resto del mundo. El “nuevo orden mundial” anunciado en 1989 ha sido el más corto de la historia, acabando de forma súbita en 2008. Han estallado protestas, revueltas y levantamientos por todo el mundo. Ni la corriente mayoritaria ni los radicales predijeron la ola y esto llevó a una búsqueda frenética de precedentes históricos. Un antiguo director del servicio secreto de inteligencia británico pensó que es “una ola revolucionaria, como en 1848”. Mason está de acuerdo: “Hay paralelismos importantes -sobre todo con 1848, y con la ola de descontento que precedió a 1914”. La resistencia y la revolución se sienten en el ambiente. Aparecen nuevas formas de resistencia y resurrección con regularidad. Es imposible predecir cuándo, pero no hay duda de que tendrán lugar. ¿Cual es la razón? Por supuesto la austeridad y la pobreza extrema son causas que unen a muchas partes de Europa. Otra característica común es la victoria del neoliberalismo y el consecuente declive de la democracia en todo el mundo. El neoliberalismo es una ideología y una cosmovisión global. Distorsiona la lógica tanto del liberalismo clásico como de la socialdemocracia, convirtiendo la política en la administración de la economía. Somete todos los aspectos de la vida a la lógica de la optimización económica y la distribución de bienes, valores y prospectos de vida basada en el mercado. El gobierno ha sido reemplazado por “gerencia”, y lo rige la misma lógica. El homo economicus se convierte en homo tout court. Todo está sujeto a la lógica del mercado. Lo que está en juego no es la “economía de mercado, sino la sociedad de mercado”.
Los economistas, los burócratas modernizadores y los medios patrióticos han reemplazado a la acción política convirtiendo al estado en el hombre fuerte del mercado a nivel interno, y en un guardián de la moral superficialmente tolerante a nivel externo en nuestras guerras “humanitarias”.
Se ha impuesto un semi-estado de excepción permanente en todo el mundo occidental. Se construyen muros por todas partes. Aquellos seducidos por la falsa burbuja financiera deben aprender a abandonar el consumo. Ya no es el tercero excluido el que sufre. En todo el mundo grandes sectores de población pasan de ser prósperos a ser “nuevos pobres”, y de ser beneficiarios del poder a quedar excluidos. Esto ha hecho de nuestra época un tiempo de resistencia, está surgiendo en todas partes. ¿Dónde será lo siguiente? ¿Turquía, Brasil, Bulgaria, Egipto? No sabemos dónde exáctamente pero sabemos que ocurrirá. El pueblo, la multitud en todas partes ha vuelto a entrar en política y se ha convertido en agente de la Historia.
Hablando del futuro de la resistencia, ¿cuales serían los próximos pasos? Sobre todo relacionados con el status quo en las calles.
Déjeme responder a través de tres teorías que he desarrollado como resultado de mi participación en varios movimientos de resistencia y de mi trabajo teórico.
1. La resistencia es un proceso o experiencia de subjetivación. Nos convertimos en sujetos nuevos cuando somos conscientes de una ruptura de identidad. Cuando la existencia particular fracasa, cuando la identidad se rompe y no puede ser completada. El fracaso de la identidad de nuestra rutina diaria abre el camino a la universalidad de la resistencia. Conlleva riesgo y perseverancia, la resistencia es el coraje de la libertad.
2. La resistencia es primero un hecho, no una obligación. No es sólo la idea o la teoría de la justicia o el comunismo lo que lleva a la resistencia, sino la sensación de injusticia, la reacción física al dolor, el hambre y la desesperación. Las ideas de justicia e igualdad se mantienen o se pierden como resultado de la existencia y del alcance de la resistencia.
3. Las resistencias locales y regionales pueden convertirse en políticas y tener éxito cambiando radicalmente el equilibrio de fuerzas si devienen colectivas y condensan, temporal o permanentemente, un número de causas, una multiplicidad de luchas y quejas locales y regionales, aunándolas en un momento y lugar comunes. En este punto, la resistencia se convierte en una fuerza hegemónica.
¿Crees que Syriza puede cambiar las cosas? Las encuestas vuelven un año y medio después de las elecciones. ¿Hay alguna posibilidad de victoria si se celebran elecciones tras la posible caída del gobierno de Samaras? ¿Es posible lograr los objetivos dentro del sistema político actual?
Parafraseando una expresión que hará sonreír a más de un marxista y de un cínico, el fin del sistema es una cuestión de necesidad histórica. A lo largo de la Historia, las revoluciones triunfan cuando un sistema de poder se ha agotado y se ha vuelto obsoleto y dañino. Este es el caso de Grecia. Por supuesto, la necesidad histórica sólo se puede reconocer retrospectivamente, ya no creemos en el avance inevitable del progreso.
Hacen falta tres elementos para convertir la alternativa en necesidad. Un fuerte deseo popular, un agente político preparado para tomar el poder, y por último un catalizador que combine los otros elementos para hacer un todo explosivo. Los tres elementos se han juntado en Grecia: la voluntad popular de la resistencia, Syriza como agente político, y la austeridad como catalizador que llevará al primer gobierno de izquierda radical de Europa.
¿Está preparada la izquierda? ¿Puede triunfar? Hay cosas para las que te preparas y otras que te vienen de golpe, como un milagro o un terremoto. Nunca se está preparado para enamorarse o para comenzar una revolución. Planeamos los pasos más importantes de nuestras vidas, hacemos balance de pros y contras en relación con nuestra educación, nuestro trabajo, nuestra boda. Pero el cálculo no termina nunca, y si sigues acabarás por no actuar nunca. La decisión, el acto, es un poco como un golpe de locura, toma el mando. El pueblo ha adoptado a Syriza como el sujeto de cambio radical. En este sentido, la pregunta de qué hará la izquierda cuando tenga el poder tiene una respuesta. El día de después será la continuación del día anterior. No hay ningún precedente, la izquierda tendrá que improvisar y ajustarse, que hacerse brutalmente pragmática y firmemente ejemplar.
Por tanto, hay espacio para planear, desarrollar políticas, prepararse. Pero también está el reto y la respuesta al hecho, la eventualidad de lo ocurrido, donde la Historia no se construye en base a lo esperado en progresión lineal, sino retrospectivamente tras el evento, cuando una serie de eventos secundarios sin importancia son reconocidos como la secuencia que llevó al cambio.
Los críticos de Syriza dicen que el mayor problema del partido es la falta de un programa económico sostenible.
Eso es incorrecto. Los economistas de Syriza, a los que conozco bien, son de los mejores economistas de Grecia y de Europa y gozan de prestigio internacional. Escucharás a menudo este tipo de críticas, “no tienen políticas desarrolladas, no tienen un programa económico”, etc. Viniendo de la derecha, son intentos de parar el movimiento popular masivo hacia la izquierda. Viniendo de la izquierda, son el típico ejemplo de lo que Walter Benjamin llamó “melancolía de la izquierda”, el compromiso con la derrota que rechaza e incluso ataca cualquier posibilidad de victoria. Por supuesto que hay problemas, pero serán resueltos, o no, cuando la izquierda los trate.
La mayoría de mis amigos griegos dicen que la “izquierda auténtica” y la “auténtica lucha por la libertad” sólo están presentes en los nuevos movimientos ciudadanos, no en los partidos.
El gran logro de las ocupaciones y las plazas fue llevar este viejo conflicto a un fin provisional, o al menos a una tregua. No puede haber gobierno de izquierdas sin movilización social y no puede haber victorias duraderas para las campañas de solidaridad y los movimientos sociales sin un cambio de gobierno. Al fin y al cabo ha sido el estado el que ha destruido la vida de la gente y sin un cambio radical en las altas esferas todas las demás luchas y victorias seguirán siendo parciales. El futuro de Europa se juega en Grecia. O se aumentará y exportará la catástrofe de la austeridad, o la resistencia conseguirá su primera gran victoria y mostrará a los otros países de la periferia que la resistencia y el conflicto no son una causa perdida porque las élites nos digan constantemente que “no hay alternativa”. Hay alternativa e involucra tanto a la calle como a la política electoral. Las señales son buenas. La Historia se mueve de nuevo.
www.periodismohumano,com

jueves, 3 de enero de 2013

La crisis y la inmigración favorecen el avance del nuevo fascismo en Grecia

Los neonazis griegos son ya la tercera fuerza política en intención de voto
El líder del partido neonazi Amanecer Dorado, Nikos Mihaloliakos 


Grecia inicia 2013 del mismo modo que cerró 2012, con una crisis económica que mina progresivamente las condiciones de vida de sus ciudadanos y aumenta la popularidad de Amanecer Dorado, la organización neonazi que hoy cuenta con 18 diputados en el Parlamento heleno.
Desde que irrumpió por vez primera en la cámara griega, en las elecciones del pasado junio, con el 7% de los votos, el peso de Amanecer Dorado crece de manera alarmante. Hasta el punto de que la mayoría de las encuestas le otorgan ya una intención de voto en torno al 10%, lo que la convertiría en la tercera fuerza política del país, sólo por detrás de Nueva Democracia (ND) y de Syriza, y por delante del hundido Pasok, el partido socialista griego.
El discurso racista, populista y patriótico de Nicolaos Mijaloliakos, líder de la formación neonazi, no sólo ha calado entre una parte residual de la sociedad helena. Se asienta y conquista territorios insospechados: ciudadanos con bolsillos aún saneados, de barrios no marginales, algunos de ellos con una formación superior a la elemental.
¿Pero por qué el país que alumbró la democracia se presenta ahora como una autovía para el avance del nuevo fascismo? "Amanecer Dorado es el resultado del fracaso en la política de inmigración y, naturalmente, en parte, de la actual crisis económica", afirma Antonis Spathís, miembro de la Liga Griega por los Derechos Humanos (LGDH).
"Todo empezó cuando el anterior Gobierno del Pasok comenzó a decir que había que detener a los inmigrantes, no recibir más delincuencia, castigarlos. Desde entonces, el ascenso de Amanecer Dorado ha sido meteórico porque, cuando proyectas el miedo al inmigrante por todas partes, los ciudadanos no te pedirán protección a ti sino a gente como la de Amanecer Dorado", explica Spathís.
Grecia, la puerta de entrada a Europa
Desde que el Frontex (agencia europea para la gestión de las fronteras exteriores) asumió la vigilancia de las fronteras marítimas de España e Italia, Grecia, más que ningún otro país, pasó a ser la principal puerta de entrada a Europa para millares de personas. Los flujos de migrantes son constantes en el Evro, su frontera terrestre con Turquía, y en las islas. Provienen, sobre todo, de Asia: Afganistán, Pakistán, Bangladesh, Siria...
Las cifras son poco precisas. Algunas hablan de unos 400.000 inmigrantes sin papeles en el país. La sospecha apunta a que el número de inmigrantes en suelo heleno hoy en día iguala al de parados griegos, más de un millón y medio. El Frontex confirma que unos 55.000 inmigrantes indocumentados pasaron el año pasado por la frontera greco-turca, la más "vulnerable".
"Sucede que no hay estructuras organizadas para recibir y mantener a toda esta gente. Porque, durante 20 años, el Estado estuvo ausente, no puso en práctica las políticas adecuadas", apunta Antonis Spathís. "Cuando las cosas iban bien, teníamos los Juegos y los bancos nos prestaban dinero, esto no nos parecía tan grave. Cuando la crisis hizo de catalizador, vimos cómo Amanecer Dorado entraba en el Parlamento no sólo para apalear inmigrantes sino también para expulsar a los malos políticos que votamos durante años", prosigue.
Los inmigrantes, efectivamente, son vistos por una parte de la sociedad griega como causa de algunos de los males que les acucian. "Si se marcharan todos los que hay, al día siguiente el país iría mucho mejor. La gente se sentiría más segura, los griegos volverían a hablar los unos con los otros, se generarían puestos de trabajo y se acabaría con buena parte del mercado negro", asegura Xristos, votante de Amanecer Dorado.
Xristos tiene 35 años, un trabajo estable, un salario que muchos griegos desearían (900 euros) y formación superior equivalente a la FP española. También, amigos extranjeros: ciudadanos de la Unión Europea o no europeos que echaron raíces en Grecia hace más de una década. Hasta las elecciones de mayo, siempre había votado, como su familia, a los conservadores de Nueva Democracia. En los dos últimos comicios –los de mayo y los de junio-, todos votaron a Amanecer Dorado.
"Son los únicos que no sólo hablan, sino que actúan. Y, además, cuando hablan, los entiendes; el mensaje llega a la gente", dice Xristos cuya novia y futura esposa vive en uno de los barrios en los que Amanecer Dorado ha forjado buena parte de su sorprendente éxito electoral.
El modelo Agios Panteleimonas
En el centro de Atenas, entre la plaza Attiki y la plaza Agios Panteleimonas, no muy lejos de la zona más turística de la capital griega, los neonazis hallaron el escenario perfecto para llevar a la práctica su discurso racista. En los últimos años, la zona se ha convertido en un importante gueto de inmigrantes sin papeles. Y el estraperlo, las drogas y la prostitución, en actividades habituales en la vida cotidiana del barrio.
"Efectivamente, existía un gran problema en el centro de Atenas, no lo podemos negar; y durante años, el Estado no hizo nada para gestionarlo", constata Antonis Spathís. "Hasta que los de Amanecer Dorado vinieron y empezaron a poner orden; son los únicos que hacen algo", interviene Alekos, un jubilado que ahora pasea sin problemas a Romeo, su perro, por la plaza Agios Panteleimonas.
No es que las amenazas, las palizas y las operaciones escoba de los miembros de Amanecer Dorado hayan acabado con los inmigrantes en el barrio, pero, hoy día, a primera hora de la tarde, en esta plaza, los niños –muchos de ellos extranjeros– juegan y los vecinos sacan a sus perros. Las concentraciones masivas de extranjeros han desaparecido. Las patrullas de la policía motorizada han sucedido a los neonazis y peinan la zona constantemente. Los agentes paran a todo aquel sospechoso de ser inmigrante ilegal, le piden los papeles y, a menudo, se lo llevan detenido. Pero las operaciones policiales de las autoridades han llegado tarde.
"La acción de Amanecer Dorado en Agios Panteleimonas se considera la principal clave de la transformación de un pequeño grupo marginal en un elemento político masivo que se dirige a todo el espectro electoral", escribe el periodista Dimitris Psarras, en su reciente libro 'La biblia negra de Amanecer Dorado' (Ed. Polis). Fue así como la organización, que comenzó a forjarse durante la Metapolítefsi griega –el periodo que siguió a la caída de la dictadura de los coroneles- y adoptó su actual nombre en 1980, pasó, en cuestión de pocos meses, de su residual 1,5% de votantes al actual y creciente 7%.
Enarbolando la bandera helena, poniendo en su punto de mira todo lo que consideran antigriego, apelando a la raza, la familia y la religión y despotricando contra las estranguladoras medidas del memorándum impuesto por la troika a Grecia, los neonazis de Amanecer Dorado han conseguido marcar parte de la agenda política del país, además de convencer a gente como Xristos o Alekos de que la violencia racista está justificada.
"Los partidos políticos tradicionales han perdido la legitimidad. Ninguno ha recogido las reivindicaciones de la gente, lo que se pedía en los movimientos de las plazas", apunta Makis Kavouriaris, articulista y exprofesor de economía en la Universidd de París VIII. "Por otra parte, Amanecer Dorado se dio cuenta de que el discurso racista captaba votos y se hizo presente en los barrios marginales, donde la gente está tan desesperada que no ve otra salida", añade Kavouriaris, antiguo miembro del Partido Comunista griego en el exilio.
Carne halal en 'Greciastán'
Con unas 50 oficinas en todo el país –varias en Atenas– y algunas en el extranjero (en Nueva York, por ejemplo), Amanecer Dorado recoge las peticiones de los ciudadanos para decidir en cuáles interviene directamente y cuáles lleva al Parlamento. Algunas resultan tan delirantes como la pregunta presentada recientemente en la Cámara griega sobre la venta de carne halal –la permitida para los musulmanes– en lo que la organización denomina Elladistán, es decir Greciastán. Las actuaciones directas acostumbran a ir acompañadas de amenazas y violencia (desde exigir la expulsión de un niño extranjero del colegio para que entre uno griego hasta palizas a inmigrantes). Y sus propuestas concluyen siempre con el "sólo para griegos", se trate de hospitales o de una compañía de taxis.
"A diferencia de lo que sucede en otros países de Europa, donde la extrema derecha apela a 'los puestos de trabajo que roban los extranjeros', en Grecia, la retórica racista pretende incitar el miedo que genera la exageración de la delincuencia de los extranjeros porque los trabajos que estos desempeñan son tan infravalorados que ni siquiera en plena crisis económica resultan atractivos para los nacionales", escribe Psarras.
Muy crítico con el papel de los medios de comunicación, especialmente de los canales de televisión, en el tratamiento de las cuestiones relacionadas con la inmigración y con Amanecer Dorado –Psarras denuncia la magnificación de los episodios protagonizados por inmigrantes y el pábulo dado a los neonazis–, este exredactor del diario Elefterotypia también desvela cómo algunas de las buenas acciones atribuidas a Amanecer Dorado (acompañar a las ancianas al banco para protegerlas de los delincuentes, por ejemplo) son puros montajes realizados en connivencia con familiares y amigos de miembros de la organización; difundidos a todo trapo por los medios afines al grupo liderado por Mijaloliakos y replicados luego por los demás.
Mijaloliakos, triunfador cuatro décadas después
Pese a su agresividad, la habilidad dialéctica de Mijaloliakos es incuestionable. Presente en las bambalinas de la política griega desde hace casi 40 años, este admirador confeso de Hitler ha sabido aprovechar la crisis, la desesperación de la gente y el desplome del sistema político tradicional, que pensó que Amanecer Dorado sería un fenómeno pasajero, para dar a su discurso racista y populista una pátina de veracidad.
"Es que tiene razón en lo que dice: Grecia se ha llenado de inmigrantes", asegura Xristos, un rumano asentado en Grecia desde hace casi dos décadas. Curiosamente, Xristos trabaja en una empresa de autocares que cubre la ruta Atenas-Rumanía-Chequia-Eslovaquia, situada justo al lado del cuartel general de Amanecer Dorado en la capital griega. Y calla cuando se le pregunta si comparte las ideas y el proceder de la organización neonazi. "Cada cual hace su trabajo y lo que yo sí haría es cargarme a todos los políticos corruptos que nos han robado y llevado a la ruina durante estos años. Nosotros nunca hemos tenido problemas con la gente de Amanecer Dorado: somos europeos. El problema lo tienen con los que vienen de otros sitios", concede.
Quizá no sea un detalle menor que la empresa en la que trabaja este rumano pertenezca a un griego en cuya mesa de despacho reposa una carta de una asociación de jubilados dirigida a Amanecer Dorado. Aunque tal vez sólo esté allí por el peculiar horario de funcionamiento de la oficina central de la organización: de 7 a 9 de la tarde, los martes, miércoles y sábados. Según aseguran por teléfono, tampoco cuentan con un gabinete de prensa para atender las peticiones de entrevista de los medios extranjeros.
¿Pasará el fascismo?
"La cuestión es que el juego político se ha situado ahora en la calle, entre Syriza, Amanecer Dorado y la izquierda radical", destaca el profesor Kavouriaris. "Yo creo que la extendida teoría de los extremos es errónea", matiza Antonis Spathís. "Porque, por un lado, Syriza es un partido político y, por otro, Amanecer Dorado es una organización nazi. No son lo mismo", se explica. "Pensar que tienes que ir hacia un lado o hacia el otro tiene su peligro. Lo que sí es un hecho es que en la política del país se ha instalado un retórica de extrema derecha", asevera el representante de la LGDH.
Mientras las condiciones del memorándum siguen estrangulando las condiciones de vida y las esperanzas de los griegos, el nuevo fascismo avanza sin que nadie acierte a ver dónde está su límite.
"Que el fascismo siga o no progresando dependerá de si dejan de flirtear con él aquellos que desean deshacerse de una vez por todas de la izquierda a través de Amanecer Dorado. De otro modo, puede que lo que no consiguió Ioannis Metaksás en 1936 y ni si quiera intentó Georgios Papadópoulos en 1967 lo logre ahora Nicolaos Mijaloliakos", advierte Psarrás. "Debería haber una propuesta conjunta de toda la izquierda que convenciera a la gente que tiene miedo de que hay otro modo de hacer frente al problema, de que la violencia y el racismo no mejoran la situación sino que la empeoran", concluye Spathís.
http://www.eldiario.es/internacional/Amanecer-Dorado-preocupante-fascismo-Grecia_0_86091663.html