Mostrando entradas con la etiqueta cultura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cultura. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de octubre de 2012

Conociendo a nuestros conciudadanos de etnia gitana


Por primera vez en la historia reciente de Madrid, el pueblo gitano es objeto de una exposición monográfica. La muestra, recién inaugurada en el centro cultural municipal del Cuartel del Conde Duque, relata su vida y sus costumbres. Permanecerá abierta al público hasta el próximo mes de enero y ha sido organizada por la Fundación del Instituto de Cultura Gitana, Acción Cultural Española y el Ayuntamiento. Lleva por título Vidas gitanas, en lengua romaní Lungo drom. El romanó es el idioma internacional de los gitanos.
Paneles informativos, fotografías de firma y álbumes familiares —como los de los comisarios de la exposición, Joaquín López Bustamante y Joan Oleaque—, filmaciones, cartelería cinematográfica, documentos y utensilios varios dan noticia de una de las comunidades más cercanas —y a la vez, más desconocidas— de cuantas componen el crisol social madrileño. Cabe descubrir sorpresas como que, ya hoy, la escolarización primaria de los niños gitanos es casi completa; que proliferan los matrimonios mixtos; que los niveles de vida e ingresos resultan, a grandes rasgos, semejantes a los de otras comunidades españolas; y que el crédito de este singular grupo social se ve poderosamente acrecentado por el prestigio que su legado cultural, señaladamente musical, le otorga. Y ello tras haber reconocido la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad el flamenco, en el cual los gitanos han alcanzado cumbres descollantes.
Los avances obedecen a múltiples causas, pero las más relevantes se hallan en el seno mismo del pueblo gitano, cuyos exponentes más dinámicos llevan décadas de esfuerzo político por conseguir condiciones de vida, cultura y futuro iguales a los de los demás españoles.

El viaje de los "egipcianos"

El origen del pueblo gitano hinca sus raíces en el Punjab, hace ya un milenio, en el disputado límite entre India y Pakistán. Aunque se desconocen las razones por las cuales migró siempre en dirección al oeste —se cree que huía de la esclavitud impuesta por los mongoles—, se sabe que los gitanos llegaron a España a pie y por los Pirineos, en el primer tercio del siglo XV, con el propósito de visitar Santiago de Compostela y la Virgen negra del monasterio de Guadalupe, según uno de sus líderes, denominado en las crónicas de la época “don Juan de Egipto Menor”. En un principio se aseguró que procedían del país del Nilo, por lo cual se les llamaba “egipcianos”; luego se dijo que uno de sus reyes fue llamado Gito, de donde derivaría su actual denominación.
Con el discurrir del tiempo, las peculiaridades de las formas familiares de vida gitana, señaladamente patriarcales, su lengua tan solo hablada, ya que es una cultura hasta ahora considerada casi ágrafa, sus atuendos y extravertidas costumbres, desde las buenaventuras a las maldiciones, así como las peculiarísimas concepciones sobre la individualidad, la familia y el sentimiento que los gitanos poseen, contribuyeron a proyectar sobre ellos un halo de fascinación exaltado por el Romanticismo. Sus singularidades también suscitaron rechazo y persecuciones atroces, como las emprendidas contra ellos por la máquina represiva del nazismo, que causó medio millón de víctimas entre los gitanos europeos durante la II Guerra Mundial.
En el origen de la marginación social sufrida por este pueblo, la exposición menciona la difícil especificidad laboral por ellos encontrada, si bien poco a poco fueron labrándose parcelas de actividad propia: desde la canastería, la buñolería y chatarrería a los trabajos de fragua y calderería, el esquilado de animales o la compraventa de caballerías, en la que llegaron a destacar por su extraordinaria habilidad como tratantes.
Las primeras persecuciones en España contra los gitanos —en la Edad Media ya habían sido esclavizados en Irán, Turquía y Rumanía— fueron decretadas por los Reyes Católicos en 1499, en el curso de la uniformización social aplicada a sangre y fuego en sus reinos, y que costó a judíos y moriscos la cruel expulsión. La pragmática emitida entonces en Medina del Campo daba a los gitanos dos meses para abandonar el nomadismo y, de no someterse a pautas fijas de vida bajo mandato señorial, se iniciaba contra ellos una ristra de condenas que abarcaban desde los 100 azotes hasta la amputación de las orejas o el destierro definitivo.
El paternalismo franquista redujo a la comunidad gitana, flagelada por el chabolismo, a sus dimensiones folclóricas. Sombreros de los “hombres de respeto”, bastones de estos jefes de comunidad —excelentes mediadores sociales—, tijeras de esquilado lanar, yunques de fragüeros y bruñidas guitarras se muestran como elementos significativos del ajuar gitano.
Además, se exhiben grabados de Gustavo Doré, referencias a obras de Picasso, Gris, Matisse, Nonell, Solana, Sorolla o Romero de Torres; partituras de Falla o Albéniz; libretos de García Lorca... Elementos todos que concentran sobre el pueblo gitano la atención artística por él concitada desde hace siglos, por la pasión pura y expresiva de sus gentes y por su sentido único de la libertad, del sentir y de la vida.

lunes, 8 de octubre de 2012

Lavapiés, el nuevo barrio rosa



Una pareja de lesbianas pasea de la mano por la calle de Lavapiés. El termómetro marca 39º. Aunque el bochorno del ambiente no invita al acercamiento, el deseo de las primeras citas las invita a darse un par de besos en cada esquina. Al verlas, el frutero bangladesí se pone más colorado que los pimientos que cuelgan en la tienda. Tampoco les quitan el ojo los camareros indios que custodian las terrazas de la calle a última hora de la tarde. El barbero marroquí de la esquina, en cambio, ni se inmuta.
En los últimos años, esta escena es muy común entre las empinadas callejuelas del barrio, cada vez son menos las miradas indiscretas. “Lavapiés se está convirtiendo en un barrio multiétnico de color rosa. Cada vez hay más lesbianas y gais que se mudan a la zona”, explica Boti García, presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), y vecina del barrio desde 1994. Esta tendencia ha impulsado la apertura de más de una decena de locales de ambiente abiertos (la mayoría) a todos los públicos. Sin estridencias. Guardan la estética de bar de toda la vida con un toque moderno. Leyre, una de las dueñas del bar de copas El Gallinero, advierte: “Parte del colectivo está cansado del mercantilismo de Chueca”. La cuestión es: ¿Qué tiene Lavapiés que no tenga el barrio gay por excelencia de Madrid?


Boti García, presidenta de la FELGTB, en El Rincón Guay. / SANTI BURGOS
“En primer lugar, el nivel adquisitivo de la zona es mucho más bajo. Chueca se ha convertido en un gueto apto para personas con ingresos elevados. En segundo lugar, allí se celebra el Orgullo Gay a todas horas, y eso cansa. Queremos un barrio donde podamos ser uno más, no el centro de atención. Y, por último, en el caso de las lesbianas, ya era hora de que tuviéramos un punto de encuentro para nosotras”, argumenta Patricia Soto, dueña del pub de ambiente lésbico El Mojito. “Lavapiés siempre ha sido un barrio de extramuros, siempre en la frontera de una sociedad biempensante, como el colectivo LGTB”, explica Boti García, mientras toma un té de hierbabuena en la terraza de El Rincón Guay, una cafetería frecuentada y regentada por gais.
Lo primero que hizo su dueño, Mauricio Main, cuando lo abrió fue colocar una bandera multicolor como toldo. “Recuerdo lo mucho que les gustaba a las ancianas que venían a comprar al mercado de San Fernando”. “Chueca sabe a plastilina. Lavapiés, a cocido madrileño”, sentencia Panchi, una de las encargadas de La Antigua Taquería, una vieja taberna reconvertida en un restaurante de comida mexicana regentado por lesbianas. “No queremos etiquetas ni destacarnos por nuestra condición sexual”, asegura Panchi, mientras prepara una quesadilla de huevo y trufa, uno de sus platos estrella. En un espejo enorme aparece pintada la carta. A su lado, un par de estanterías sostienen el peso de las botellas de alcohol que aderezan los cócteles. Una figura de San Pancracio las custodia. El personal que pasa a lo largo del día por La Antigua Taquería es de lo más variopinto: desde un grupo de paquistaníes que toma el café mañanero, pasando por el vecino de toda la vida que pide una cerveza y unas aceitunas, estudiantes y jóvenes que aprovechan el módico precio de los platos para disfrutar de una noche de verano, gais y lesbianas dispuestos a encontrar pareja...
La predilección del colectivo LGTB por el céntrico barrio, de 39.985 habitantes, no es nueva. “En los años ochenta y noventa, Lavapiés fue el nido de grupos reivindicativos por la homosexualidad como La Radical Gay y Lesbianas LSD”, recuerda Gabriel Abraham, dueño de la única sauna gay de la zona, en la barra del Madness, un pub fetichista para gais situado también en Lavapiés. Entre gemidos y cuartos oscuros, Abraham, de 48 años, muestra la variedad de posturas y juegos sexuales que se pueden practicar en el local, vacío a primera hora de la tarde.
“Cuando Chueca se puso de moda, Lavapiés pasó a un tercer plano, pero siempre hemos estado aquí”, matiza. En 2010 este vecino del barrio abrió la sauna, deunos 300 metros cuadrados. Por el módico precio de 10 euros, el cliente gay puede pasar hasta ocho horas disfrutando entre vapores, el jacuzzi, los masajes, las cabinas, etcétera.
La apertura en 1996 del Centro Social Ocupado Eskalera Karacola, autogestionado por mujeres, atrajo a un gran número de lesbianas al barrio. Cerca de Antón Martín se encuentra elClub 33, más conocido como La Antigua Medea, uno de los lugares de ambiente lésbico más emblemático de Madrid. Con más de 30 años de experiencia, sus actuales dueñas han querido dejar atrás los tiempos de las mirillas para acceder a la discoteca y ahora abren tanto a los que entiendencomo a los que no. “Aunque hay un mayor número de locales femeninos, los gais estamos invadiendo el espacio poco a poco”, asegura Dalton Penn, dueño del Bangalá, un pub de encuentros sexuales masculino. “Por cuatro euros puedes tomar un gin tonic y pasar un buen rato. En Chueca, esto es impensable”, critica.
El presidente del Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM), Agustín González, lamenta quse considere Chueca como un barrio elitista. “Es muy positivo que se abran más espacios para los gais en Madrid, y estos dos barrios se pueden complementar con diferentes ofertas de ocio para distintos públicos”.
“Las bolleras alternativas por fin hemos encontrado nuestro sitio”, exclama Silvia Rodríguez, una de las dueñas de El Gallinero, una antigua tasca reconvertida en un pub. Acodadas en la barra, Leire y Ruth se ponen al día con un par de cañas. “Solemos venir mucho porque pinchan buena música, las copas son de calidad, hacen fiestas temáticas y dejan entrar a los perros”, explican. ¿Acabará Lavapiés eclipsando a Chueca? “No lo creemos”, explican. “Tendríamos que derribar los cimientos sociales del barrio, y lo que queremos nosotros es ser una minoría más dentro de esta torre de Babel”.


viernes, 3 de junio de 2011

Bollywood llega a Madrid

En el multicultural barrio de Lavapiés se celebra a partir de hoy la 4ª edición del Festival de Bollywood y cultura India de Madrid.

Del 3 al 5 de junio, el programa integra la proyección al aire libre de tres películas de Bollywood, las actuaciones de 17 compañías y más de 150 artistas de danzas indias, más de 70 expositores entre las Jornadas Gastronómicas y el Mercado de La India, así como talleres de baile gratuitos y variadas actividades para niños a cargo de seis ONG. En total, más de 100 horas de programación gratuita, durante las que se prevé una asistencia superior a 50.000 personas.

Las Jornadas Gastronómicas ofrecerán platos típicos de la India y Bangladesh a un euro, en las plazas de Lavapiés y Agustín Lara. El Mercado de la India se situará en la plaza de La Corrala y allí se podrán encontrar los típicos saris de Bollywood, entre otras muchas prendas exóticas.

En lo que a cine se refiere, se proyectará una película por día en la plaza de Agustín Lara a partir de las 22:00 h. Tal y como explicó en la presentación el cineasta Lucas Figueroa, director del evento, las tres cintas escogidas este año "incluyen coproducciones entre Bollywood y Hollywood que giran en torno a la temática matrimonial y tienen grandes dosis de humor y de acción".

La misma plaza acogerá 18 actuaciones de danzas de la India, con las estrellas internacionales Mistri, Sunny Singh, Sohini Roychowdhury y Patricia Passo. A ellas se añaden Leyla Zurah y Ahit Bera, entre otras maestras nacionales, sin olvidar grupos y escuelas como Fusion Oriental, Sabah Tribal Fusion, Sarasvati, Chand Taari Group, Historia de Assururq o Mollywood. Sus bailarinas han estudiado en academias de la India y están al frente de compañías que se dedican a expandir la cultura de este país por el mundo.

Se realizarán tres talleres gratuitos de danzas de la India. Danza Fusión Oriental, por parte del Centro Fusion Art; Flamenco Hindú, a cargo de Patricia Caldera, coreógrafa de la compañía Sarasvati; y Bollywood Folclórico, con Mistri.

Como todos los años, los niños serán protagonistas. Lights of Hope, Construye Mundo y Naya Nagar, entre otras ONG, impartirán talleres de Henna, Dibujo y Pinta un Ragoli, además de cuentacuentos. También habrá talleres de danza infantil.

Este fin de semana Lavapiés será una pequeña ciudad india. Acércate y disfruta.